La Red local de prevención de maltrato infantil de la ciudad de Cádiz hace un llamamiento a la sociedad para que dé prioridad de manera inmediata a la atención a la infancia más vulnerable y su educación en todos los campos. La Red exige para ello la colaboración de todas las organizaciones, asociaciones e instituciones implicadas en esta labor, y aún más en momentos de crisis sanitaria o de otra índole.

Esta agrupación de entidades considera que para lograr una sociedad en la que los valores fundamentales sean el respeto, la igualdad y la justicia, debe primar el cuidado y la educación de la infancia, para asegurar su desarrollo óptimo en igualdad de condiciones, y la consecución de su felicidad. Si logramos este objetivo, gran parte de la violencia y problemas de generaciones futuras, podrán desaparecer.

La Red local de prevención de maltrato infantil, en funcionamiento desde el año 2003, está formada por profesionales pertenecientes a múltiples instituciones (servicios sanitarios, sociales, educativos, judiciales, policiales, asociaciones, etc.) y es impulsada por la Fundación Márgenes y Vínculos, que desarrolla el programa de Prevención integral del maltrato a la infancia y la adolescencia en nuestra ciudad gracias a un convenio de colaboración con el Ayuntamiento de Cádiz. La Red es un espacio de encuentro y coordinación entre profesionales. Ofrece información y asesoramiento en maltrato infantil y apoyo técnico a los profesionales implicados y lleva a cabo acciones de sensibilización a la población sobre este asunto.

La situación en la que se encuentra la infancia de alta vulnerabilidad en la ciudad de Cádiz merece una reflexión. La pandemia del Covid-19 ha originado la pérdida de ingresos de numerosas familias y colectivos, la incertidumbre laboral, el aumento de las desigualdades preexistentes entre menores, el incremento de la escalada de violencia en el ámbito familiar acrecentada por el inevitable estrés de las personas adultas…

Hemos asistido al aumento de la pobreza de muchas familias, teniendo en cuenta que antes del estado de alarma partían de una situación de manifiesta vulnerabilidad, que se ha visto seriamente agravada por el confinamiento. Muchas familias obtenían ingresos económicos a través de la economía sumergida, con labores desarrolladas sin contrato ni derecho a prestación alguna. Su situación económica se vio profundamente agravada al no poder acceder a este tipo de actividades. Los casos de extrema necesidad aumentaron, aún más si cabe, porque en las dos primeras semanas del confinamiento se canceló del programa Syga, que garantiza tres comidas diarias a multitud de menores. Toda esta situación se agravó por los siguientes condicionantes:

-La dificultad para gestionar el estrés familiar extremo en esa nueva realidad tan compleja que estábamos viviendo, con todos los nuevos componentes estresantes que se incorporaban.

-La falta de medios, equipos y conectividad wifi para continuar la Escuela en casa que tienen muchas familias.

-Las dificultades de las familias para acompañar y/o apoyar en las tareas escolares diarias.

-La falta de entornos de intercambio social, alternativos y descontracturantes de la realidad familiar diaria.

-El hacinamiento en el hogar. La mayoría de estas familias vive en hogares muy pequeños en el que conviven incluso varias generaciones.

-La hipotonía muscular en menores de estas familias debida a la falta de movimiento físico, así como el déficit de vitamina D por la escasa exposición al sol, la menor defensa inmunitaria, la posibilidad de obesidad, el cambio en el carácter, la disminución de la motricidad, etc.

La Red es consciente de la realidad tan difícil que hemos estado viviendo y de que se han ido tomando las medidas que en cada momento han sido más positivas para toda la sociedad. Pero no podemos olvidar que asistir a la escuela es fundamental como segunda oportunidad para esta infancia, por constituir no sólo un buen detector ante ciertas situaciones de maltrato, sino también un lugar donde entrenar relaciones equitativas y diferentes a las habituales, y basadas en los buenos tratos.

En definitiva, este último año toda la actividad de las administraciones ha ido centrada en el Covid-19, su prevención y tratamiento, adoptando medidas que en muchas ocasiones influyen negativamente en el desarrollo personal, social y psicológico de niños y niñas. Su protección se ha visto dejada en un segundo plano y las pocas administraciones y organismos encargados de velar por su defensa se han encontrado saturados y sus actuaciones, en muchas ocasiones, han llegado tarde y deficientemente.

España es uno de los países que menos invierte en recursos destinados a la infancia. Es imprescindible generar nuevamente la cultura de la defensa de los derechos de la infancia, garantizando la equidad y la prevalencia del interés superior de ésta. Es necesario fomentar la cooperación y coordinación institucional, tener presente la renta familiar que produce desigualdades entre menores e incide en su vulnerabilidad, y avanzar en acciones dirigidas a la promoción de los buenos tratos y no centrada solo en los malos tratos (aunque también).